Comprender el riesgo de suicidio en las personas mayores

El suicidio en adultos mayores de 60 años sigue siendo un problema de salud preocupante. A medida quela población mundial envejece, identificar y reducir los factores de riesgo se convierte en un elemento esencial para prevenir el suicidio en las personas mayores. Mediante la detección temprana y la atención preventiva, las personas mayores pueden minimizar estos factores de riesgo que pueden conducir a la depresión y al suicidio.

Si tú o alguien que conoces está pasando por una crisis, comunícate con una línea de ayuda para la prevención del suicidio, como la Línea de Ayuda para Crisis y Suicidio 988. Este sistema de respuesta a crisis ofrece a los residentes ayuda en materia de salud mental o abuso de sustancias. También puede proporcionar información y derivar a los servicios adecuados. 

Comprensión de los factores de riesgo en las personas mayores

Identificar los factores de riesgo es el primer paso para reducir el suicidio entre las personas mayores. Para muchas de ellas, estos riesgos generan una sensación de desesperanza y sentimientos de soledad que conducen a la depresión y al suicidio; sin embargo, con un tratamiento adecuado, estos sentimientos no tienen por qué persistir.

  • Dolor crónico

  • Pérdida de movilidad

  • Aislamiento social

  • Sentimientos de soledad

  • Depresión

  • El duelo por la pérdida de un ser querido

  • Pérdida de autonomía

  • Deterioro de la salud

  • Inseguridad económica

Si usted o un ser querido presenta alguno de estos factores de riesgo, consulte a un profesional de la salud.

¿Cuáles son los signos de malestar psicológico?

Al comprender el riesgo de suicidio en las personas mayores, se pueden detectar señales que indiquen un malestar psicológico. Por ejemplo, las personas mayores pueden mostrar los siguientes comportamientos:

  • Cambios de humor

  • La automedicación, que conduce al abuso de sustancias

  • Conductas de riesgo

  • Alejarse de las actividades habituales

  • Expresar sentimientos de desesperanza

  • Hablando de la soledad

Aunque experimenten sentimientos de desesperanza o caigan en la depresión, las personas mayores de 60 años suelen restar importancia a los cambios en su salud mental. También pueden sentir miedo al estigma que conlleva buscar ayuda. Como resultado, no reciben la asistencia que necesitan para su bienestar emocional.

Estrategias para crear un entorno propicio

La prevención del suicidio en las personas mayores puede requerir un enfoque integral. La colaboración entre las familias, las comunidades y los profesionales de la salud puede crear un entorno propicio que reduzca el riesgo de suicidio en las personas mayores.

Familia y amigos

Hablar sobre los cambios en la vida de una persona mayor puede resultar complicado, incluso para amigos de confianza o familiares cercanos. Las personas mayores pueden mostrarse reacias ante lo que perciben como una intromisión o negar que estén pasando por dificultades. Sin embargo, los amigos y familiares pueden crear un entorno de apoyo. A continuación, se ofrecen algunas sugerencias para abordar ciertos factores de riesgo comunes.

Interacción social.Las personas mayores necesitan interactuar socialmente. Ya sea con una llamada para saber cómo están o llevándolas a un evento comunitario, los familiares pueden ayudarles a mantener sus vínculos sociales y reducir su soledad.

Inseguridad económica.Vivir con unos ingresos fijos también puede obligar a las personas mayores a reducir el gasto en alimentos y medicamentos. Considera la posibilidad de invitar a una persona mayor cuando salgas a comer fuera o le lleves las sobras. Las tarjetas de regalo para supermercados y farmacias también pueden ayudar a aliviar la presión económica.

El duelo.El duelo es un proceso que muchas personas mayores atraviesan en soledad. Sin embargo, hay organizaciones, como los centros de cuidados paliativos y los grupos religiosos, que ofrecen apoyo a quienes pierden a un ser querido. Ayudan a los participantes a comprender el proceso de duelo y a conectarse con personas que comparten experiencias similares.

Los familiares deben informarse sobre los factores relacionados con el riesgo de suicidio en las personas mayores y tener a mano la información de contacto de los servicios de apoyo para la prevención del suicidio. También deben asegurarse de que esa información esté disponible para cualquier persona mayor en situación de riesgo.

Comunidades 

Las comunidades también tienen un papel que desempeñar en la creación de un entorno propicio para reducir el riesgo de suicidio entre las personas mayores. Bajo la tutela del Departamento de Servicios Humanos de Colorado, las personas mayores tienen acceso a laUnidad Estatal para la Tercera Edad.

La agencia ofrece servicios a través de sus16 agencias locales para personas mayores. Estas agencias ayudan a los residentes con el transporte, las comidas, la coordinación de la atención, la asistencia jurídica y otros servicios de apoyo. Sus objetivos son reducir las limitaciones y fomentar la independencia de la población de edad avanzada.

También se recomienda que cualquier persona que trabaje con adultos mayores reciba capacitación sobre los métodos de detección de la depresión y el suicidio en entornos no clínicos. Deben estar familiarizados con los posibles factores desencadenantes que pueden provocar pensamientos suicidas.

Profesionales de la salud

Los profesionales de la salud tienen una oportunidad única para reducir el riesgo de suicidio en las personas mayores. Dedicar unos minutos durante las consultas a interesarse por la salud mental de las personas mayores puede permitir la detección temprana de los factores de riesgo.

Los profesionales de la salud deben recibir capacitación para identificar el abuso de sustancias y detectar la depresión en las personas mayores. También deben utilizar herramientas de diagnóstico y manejo del tratamiento para la depresión en la tercera edad. En lugar de recurrir automáticamente a la medicación, los profesionales de la salud deben considerar la posibilidad de derivar a los pacientes a terapia.

Los profesionales de la salud no deben restar importancia a los problemas de salud relacionados con la edad, como las dificultades para dormir o el dolor crónico, ya que pueden reducir la calidad de vida y aumentar los pensamientos suicidas. Además, deben informar a los pacientes y a sus cuidadores sobre cualquier plan de tratamiento.

Depresión y suicidio

Dado que la depresión y el suicidio están estrechamente relacionados, la detección rutinaria de la depresión debe formar parte de la atención que se brinda a las personas mayores. La detección temprana permite a los profesionales capacitados intervenir y tratar la depresión y los pensamientos suicidas. Los planes de tratamiento pueden incluir psicoterapia, antidepresivos y modificaciones del comportamiento. 

Los servicios comunitarios deben contar con directrices documentadas para detectar la depresión en la tercera edad y con un proceso que permita acceder a los recursos necesarios para una intervención eficaz. Además, el personal debe recibir capacitación en técnicas de refuerzo positivo que animen a las personas mayores que parezcan deprimidas o desanimadas.

Crear un mundo solidario para las personas mayores

Las personas mayores de más de 60 años se enfrentan a un tejido social en constante cambio, en el que sus relaciones sociales se reducen y su salud se deteriora. Pueden sentir que han perdido el sentido de su vida y atravesar períodos de desánimo. Además, es posible que minimicen el deterioro de su salud mental y levanten barreras que resultan difíciles de superar.

Sin embargo, crear un sistema de apoyo sólido puede contrarrestar los pensamientos negativos que aumentan el riesgo de suicidio en las personas mayores. Mediante el diálogo abierto y la educación continua, las personas mayores y quienes se preocupan por ellas pueden reducir estos riesgos.

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